Selección de reproductores
Elegimos a nuestros Beagles por salud, tipo y temperamento. Solo crían los ejemplares que reúnen las condiciones físicas y de carácter que queremos transmitir a la siguiente generación.

Detrás de un cachorro sano y equilibrado hay decisiones tomadas mucho antes de que nazca: qué padres se cruzan, cómo se cuida a la madre, cómo crecen las primeras semanas.
No entregamos un cachorro y nos olvidamos. Acompañamos a cada familia antes, durante y después.
Elegimos a nuestros Beagles por salud, tipo y temperamento. Solo crían los ejemplares que reúnen las condiciones físicas y de carácter que queremos transmitir a la siguiente generación.
Seguimiento veterinario de la madre durante la gestación y de los cachorros desde el nacimiento: revisiones, vacunación y desparasitación según su edad, y microchip antes de la entrega.
Nuestros cachorros crecen en casa, expuestos a sonidos, personas, niños y otros perros. Esta socialización temprana es clave para que sean equilibrados, confiados y se adapten fácilmente a su nuevo hogar.
Entregamos a partir de las 12 semanas, con documentación, pedigree FCI y todas las garantías sanitarias. Y conocemos a cada familia para asegurarnos de que el cachorro va al hogar adecuado.
Para que crezca sano y equilibrado necesita educación, ejercicio y una rutina constante. Esto es lo esencial.
Pienso de calidad adaptado a su edad y actividad, con raciones medidas. Es muy goloso y engorda con facilidad: evita las sobras de la mesa y controla los premios.
No le basta con salir a hacer sus necesidades. Necesita varios paseos, juego y olfato cada día. Como buen sabueso, disfruta rastreando y buscando premios.
Inteligente pero independiente. Trabaja desde cachorro la llamada, el paseo con correa y quedarse solo. Siempre con paciencia y refuerzo positivo, nunca con gritos.
Desde pequeño debe acostumbrarse a personas, perros, ruidos y entornos distintos. Una buena socialización previene miedos e inseguridades el día de mañana.
Sus orejas largas y caídas se ventilan poco. Revísalas cada semana y límpialas solo cuando haga falta. Ojo al mal olor, enrojecimiento o que sacuda la cabeza.
Pelo corto y resistente, fácil de mantener. Un cepillado semanal basta, algo más en época de muda. Baño solo cuando lo necesite, con champú para perros.
Pedirá comida aunque ya haya comido. Mide las raciones, vigila los premios y revisa su forma física. Un Beagle en su peso tiene más energía y menos problemas.
Vacunas, desparasitación, revisiones y control dental al día. Consulta ante cualquier cambio de apetito, peso, piel o ánimo. Prevenir es la clave de una vida larga.
Necesita pensar y olfatear, no solo correr. Juegos de olfato, juguetes interactivos y obediencia corta. Un Beagle aburrido se vuelve ladrador o destructor.
Su instinto de rastreo es fuerte: si pilla un olor, puede ignorar la llamada. Llévalo con correa o en zonas cerradas hasta tenerla bien trabajada. Microchip siempre.
Suele llevarse muy bien con niños y otros animales. Enseña a los peques a respetar su descanso y supervisa los juegos. Necesita sentirse parte de la familia.
Aunque es activo, necesita descansar bien, y los cachorros aún más. Una rutina estable de comidas, paseos, juego y sueño le ayuda a sentirse seguro y tranquilo.
¿Tienes dudas sobre los cuidados o la salud de tu futuro Beagle? Pregúntanos sin compromiso.
El Imperio Canino · Titulcia (Madrid) · cuartasjairo@yahoo.es